Una vez más la familia

 

Todos los ciudadanos tenemos que estar al día de las cosas que pasan a fin de poder ser transmisores a los demás de los temas importantes. Y ahora hay un documento que merece la pena que lo leamos y lo conozcamos. Se trata del último documento del Papa Francisco sobre el amor en la familia: La Alegría del amor, dirigido a los matrimonios y a todos los fieles y el tema dominante es recalcar la importancia de “la alegría, el amor y la familia”.

Para entender cómo ha tratado el Papa este documento recordaré la respuesta que dio a la pregunta de un periodista en el avión de vuelta del viaje a Lesbos:

«Cuando convoqué el primer sínodo, la gran preocupación de los medios era: ¿Podrán recibir la comunión de los divorciados que se han vuelto a casar civilmente? Y como yo no soy santo, eso me molestó y también me produjo un poco de tristeza. Pero este medio de comunicación que dice eso, ¿no se da cuenta de que este no es el problema importante?, ¿no se da cuenta de que la familia, en todo el mundo, está en crisis? Y la familia es la base de la sociedad. ¿No se da cuenta de que los jóvenes no quieren casarse? ¿No se da cuenta de que la caída de natalidad en Europa es para ponerse a llorar? ¿No se da cuenta de que la falta de trabajo y las posibilidades de trabajo hacen que el padre y la madre tengan que trabajar y los niños crezcan solos y no aprendan a crecer en diálogo con el padre y la madre? Estos son los grandes problemas».

En una de las homilías diarias en Santa Marta recordó el principio de la creación del hombre y la mujer con las palabras de Jesús: Desde el principio de la Creación Dios los hizo hombre y mujer. Por eso el hombre dejará a su padre ya su madre y los dos serán una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Y continúa el Papa:

«Dios se refiere a la obra maestra de la Creación que son, justamente, el hombre y la mujer… es el inicio del amor, van juntos como una sola carne. Esta es la historia del amor, ¡esta es la historia de la obra de arte de la Creación!

«Pero… cuando este amor fracasa –porque demasiadas veces fracasa– debemos sentir el dolor del fracaso, acompañar a las personas que han tenido este fracaso, no condenarlas, caminar con ellas…

«Cuando releemos las palabras de Jesús uno se da cuenta de cuán bello es el amor, cuán bello es el matrimonio, como de bella es la familia, como de bello es este camino, y cuánto amor y cuánta cercanía debemos tener con los hermanos y hermanas que, en la vida, han tenido la desgracia de un fracaso en el amor».

Este talante es “la música de fondo” del documento y que merece la pena leer. La sola lectura “enlazada” de los apartados del índice nos hace ver de qué manera más tierna y misericordiosa (por utilizar dos palabras suyas) va desplegando los temas propuestos. Este documento, desde la primera página hasta la última, nos anima a no desfallecer en el tema de la familia, de su constitución, de su fidelidad, de su engrandecer-la, del no dejar a nadie de lado…

He aquí el “relato” desde los apartados del índice:

  1. La alegría del amor vista a la luz de la palabra, hacen de ti y de tu esposa, y de los rebrotes de olivo que son los hijos, un camino de sufrimiento y de sangre, un camino que hace que llegue la fatiga a tus manos, y también la ternura del abrazo.
  2. La situación actual de la familia hace que se tengan que afrontar, de una manera seria, realidades y desafíos.
  3. Pero si ponemos la mirada en Jesús, descubrimos la vocación de la familiay de qué manera Jesús recupera y lleva a la plenitud el proyecto divino, que los documentos de la Iglesia nos recuerdan y que culmina en el sacramento del matrimonio transmisor de la vida y medio de la educación de los hijosque es semilla del Verbo, aunque haya situaciones imperfectas.
  4. El amor en el matrimonioes un amor cotidiano que necesita de paciencia, espíritu de servicio, no ser envidioso, no creerse superior, ser amable, desprendido, sin violencia, que sabe perdonar, que sabe alegrarse con los demás, que sabe disculpar, confiado, esperanzado, que sabe soportar todo…

Es un amor que debe crecer en la caridad conyugal durante toda la vida, teniendo todo en común, con alegría y belleza, con un compromiso de amor que se manifiesta y crece con el diálogo.

Es un amor apasionado, que sabe del mundo de las emociones, de la dimensión erótica del amor, de cómo Dios ama la alegría de sus hijos, y también de la violencia y la manipulación, y del matrimonio y de la virginidad.

De esta manera, se llega a la transformación del amor

  1. esteamor debe ser fecundodebe acoger nuevas vidas que se han de querer ya en el embarazo, la han de querer padre y madre; debe ser una fecundidad ampliada aprendiendo a discernir el cuerpo; tenemos que vivir la vida en una familia grande, y esto lo lograremos siendo hijos, acogiendo los ancianos, siendo hermanos y teniendo un corazón grande.
  2. Desde un punto de vista pastoralhay que estudiar cómo anunciar el Evangelio a la familia de hoy y cómo debemos guiar a los prometidos en el camino de preparación al matrimonio, preparando la celebración; acompañar los primeros años del matrimonio, con recursos concretos; tener recursos para iluminar crisis, angustias y dificultades que surgen de las crisis o de viejas heridas, y como hay que acompañar después de una ruptura, o un divorcio, o como atender situaciones complejas; atender a las personas cuando la muerte nos clava su aguijón.
  3. Y tenemos que hablar de fortalecer la educación de los hijos: saber dónde están, darles una formación ética, valorar las sanciones como estímulos, tener un paciente realismo, hacer de la vida familiar un contexto educativo, dar una buena educación sexual y transmitir la fe.
  4. Acompañar, discernir e integrarla fragilidad humana que lleva a situaciones irregulares, a saber ver las circunstancias atenuantes, qué normas deben haber y cómo aplicar la lógica de la misericordia pastoral.
  5. La espiritualidad matrimonial y familiarnos debe llevar a la comunión sobrenatural, a orar juntos a la luz de la Pascua, a la espiritualidad del amor exclusivo y libre, y a la espiritualidad del cuidado, del consuelo y del estímulo.

Ramón Torra I Puigdellivol

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